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No es suficiente desnudarme de la vida...
Mi lamento es viento necesario.
Defendí los prados llenos de luna.
Llora esta tierra de dolor. En ella sembré todos y cada uno de
mis sueños porque sus gritos se esparzan como polen.
Con el alma herida de romper las rejas de mi encierro:
fronteras, atajos de emboscadas, llegué a este mar que
me ama.
No he dejado de luchar.
Siento mi alma como estrella mendiga, mis ojos llenos de
música.
La libertad es esparcir amor por espacios infinitos, luchar sin más, ser pájaros que bailan.
Refrescante presencia la tuya. Hablo y no me escuchas, deja que me envuelva de ilusión.
Esperaré la noche desnuda para oler tu perfume hasta que mis párpados heridos de tanta fiesta que se desvanece, se cierren y, sueñe con tu oído amigo.
El día promete ser de los mejores. Tengo libre el corazón.
Ya vuelven a poner las calles; se van invadiendo de esperanza, llenando de luz. Los mendigos abren sus pétalos y alzan sus ojos a las nubes. ¿Porqué les condenais sin haberlos conocido ? También ellos quieren vivir entre niños felices. Qué rol les ha tocado!. Qué suerte la suya!
Amanece sin novedad en el frente!!
Es hora de hablar!
Es hora de hablar y de andar por este barro de mentiras.
He dejado en tu almohada una sonrisa y un beso.
Quién inventó la tristeza?
Estoy lleno de mis versos llorados.
Todos somos emigrantes, sin saber de donde venimos ni a donde vamos.
Cuando me vaya, no quiero que llores, habita mi poesía.
Las nubes se disputan el cielo. Blasfemo, me discuto. A veces pienso en Dios. Cómo se mide la fe?
Es tiempo de uvas, algo se va muriendo en mi sonreír, que se cierra como una flor nocturna.
Quema la tarde ante mis ojos y se abrasa mi nostalgia. Meditan los mosquitos en un trozo de mi tristeza.
Cuánto vale un alma?
Diplomado en paz y, cansado de andar, ningún Dios me ha visto en este pozo de nàufragos; donde sueño con brazos para abrigar y sonrisas para besar. Estos momentos me hacen feliz. Quiero volar de este cementerio de poetas para sobrevivir.
Caemos veloces por la vida, paridos desnudos, en nosotros han ido creciendo las palabras. Estrechados en el vagón de cola nos invitan a la vida. Ambiente sofocante, desnudos con marcas de fábrica, Todo es silencio alrededor.
Persigo al tiempo como un pájaro al viento. Quiero enseñarte mi corazón desnudo en campo abierto.
Hoy nos caen como piedras más promesas electorales, violan nuestros oídos y ensucian de sangre nuestros ojos, nosotros vestidos de silencio servil, presenciamos inmóviles como magrean y arrugan nuestra utopía. Estos artesanos de las zancadillas nos invitan a su vida y nos enseñan: el hambre de los locos, el hambre de los necios, el hambre de los que tienen hambre. Calcinan las ilusiones de cambiar el mundo.
Busqué por todas partes manos que siembren invitaciones a la primavera. En silencio recorro mis derrotas.
Es hora de hablar!
Hace falta seguir librando batallas por los ideales, batallas dentro de la razón, el respecto a la libertad de los otros, la intelèquia de la justicia, y, la solidaridad. Andamos en este barro de mentiras, librados de lamentos de los cobardes, condenados a morir, como todos!.
He dejado en tu almohada un sonreír y un beso.
El día en que Dios repartía cerebros, muchos no estaban en fila!. Dios todavía no se ha enterado!.
Hoy alguien amará por última vez. Porque despertáis a los niños con el estruendo de vuestras bombas?. Enarbolais banderas que abanderan el desamor, el odio, el terror.
Necios!
Somos simples efectos colaterales, prescindibles, pequeños sucesos, cunetas de sangre y recuerdos. Campos llenos de corazones humillados. Saturados de cadáveres con ojos abiertos haciendo dedo sin saber donde ir.
Es mi alma la que grita, la que llora, la que se acaba.
Todavía quedan sonrisas bobas.
Nuestras trincheras son escombros amontonados, llenas de muerto y de dolor, invadidos por el hambre y veneno en el aire.
Maldecidos seais!
Nos habéis dejado horizontes llenos de miedos, llenos de nada.
Niños sin amaneceres de amapolas, sin atardeceres de abrazos, sin noches de olvidos. Niños ingenuos y limpios de corazón, vosotros, con vuestros ojos de ternura juntáis y engancháis mis sueños rotos.
Quiero mi sueño soñar!
Nos llenan de discursos reciclables y demagogias sostenibles. Magos de las palabras, señores de la guerra!
Nosotros, nàufragos en este mar de codicia, abrazados a la vida, hacia delante la mentira global, hacia atrás no queda nada. Los embrujadores eligen sus víctimas y los profetas se desplazan a las fronteras para derramar sus discursos.
La razón ha callado después de hablar los fusiles.
Dementes sin alma!
Si todo tiene un precio, cuál es el de la paz?
Aprendices de Dioses, os tenéis miedo.
La paz no es el resultado de la destrucción.
Aquí me tenéis en carne y hueso en nombre de muchos y sino de unos cuántos!
Quiero dejar bosques encantados y pájaros juguetones. Ayer soñé que era un pájaro.
Quiero mi sueño soñar!
Ellos, han establecido los límites del espectáculo y la estética de la porqueria!. Andan de uniforme.
Haced que el estéril paso de la rutina se convierta en compromiso, en insobornable esperanza. Paz ahora!. Canto a la vida ahora!. Dignidad humana!
Podría mirar hacia otro lado, más allá de los gritos, más allá de las atajos de emboscadas, pero estáis en mis ojos y sueño con vuestra imagen. Esparzo vuestros gritos como polen y, en algún lugar encontrarán brazos para abrigar y sonrisas para besar, entre soles y estrellas. Camíno despacio con mis maletas de sueños . La vida es dura, cruel, pero, es la única vida y hace falta hacer que tenga sentido.
Cementerios llenos de amor y de música. Su fiesta fue un sueño.
Hablo y no veniis a escucharme. Dejad que os envuelva en mi ilusión: soy adicto al amor.
El día promete ser de los mejores, pues no pasa ningún vendedor de cruces.
Es hora de hablar!
Descansa mi alma, pero persigo el tiempo como un pájaro al viento. Mi proa navega ya en aguas donde habita la magia, yo, todavía con ojos interrogantes, a corazón desnudo me lleno de fragàncias.
En esta noche callada, vuelve el sonreír a mi tristeza, que se va invadiendo de esperanza y de luz. Esta ola viene y se queda a dormir en mi playa.
Disfrutan mis aguas de tu sonreír. Desciendo a tus labios y es en este silencio donde empiezan las cosas: la miel de tu sonreír, la pasión en mis abrazos. La música de tu alma se disuelve en la falda de esta noche clara.
Enfrente mío tu sonreír dulcemente malicioso; libero tus pechos y la noche me acerca tu encanto, tu luz, ilumina mi soledad.
Es hora de hablar!
Ensayan la guerra en un domingo de lluvia!. Preparan sus discursos “ingenuos e inteligentes”. Ante este mundo de locos, si quieres hacer feliz a alguien que quieres mucho, díselo hoy mismo.
Nos inundan los enjambres de intereses. Desinformados, desencajados por el miedo, tristes.
A todos se nos han muerto amigos encima. No se si resistiré otro asalto!.
Siento el ruido de los caballeros de la muerte. Ya han incendiado los campos de esperanzas. Adormecidos, sin norte, osados, locos, levantan muros de rencor. Muerden las utopías y pisan las ilusiones en el valle de los muertos.
Quiero poblar tu soledad, hacer que peleen en tus ojos los deseos. Haz que galope tu viento siguiendo mis olas hasta crear las tuyas.
Se escucha en la calle el grito de mi alma luchando en este mar insolente. Tu sonreír frutal abriga mi corazón. Has entrado en mi otoño como un ave en primavera.
En este pozo de nàufragos habitan mariposas con voces de luto, y bellas palomas bañadas d’embrujo!
Quiero mi sueño soñar!
Es hora de hablar!
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